Sociedad y televisión.
La población
mexicana en nuestros días, es muy dependiente de los diversos servicios que su
estado les presta (televisión, radio, internet) aunque en varias ocasiones, se
debe pagar una cuota mensual para ver lo que se quiere ver (telenovelas,
películas, redes sociales). Actualmente existe cierto pudor por parte de los mexicanos
para reconocer cuantas horas pasan al frente de algún aparato de
telecomunicaciones.
Aunque en
México haya crisis, en todo hogar por más pobre que sea, nunca va a faltar en
su pequeña sala, un televisor; tal vez falte el dinero para refrendar los aretes
que empeñaron para pagar la mensualidad de la nueva pantalla de plasma, pero
nunca el centro de espectáculos hogareño. Hasta cierto punto, la televisión es
el mayor problema de la sociedad mexicana, aunque sea más barato pagar cinco o
diez pesos al día por un periódico que brinda las noticias “como son”, que
quinientos o seiscientos pesos al mes, para ver cuánto ha subido de peso tu
actriz favorita o las películas que el imperio yanqui produce.
Vivimos en
una sociedad encadenada a las telenovelas y el futbol. Un mexicano no está
acostumbrado tomar un libro, más que para moverlo de lugar o adornar el nuevo
librero que ha comprado a pequeñas mensualidades en el centro comercial. Ese
pequeño detalle, es donde radica el problema de nuestra actual sociedad.
En el México
actual, el interés por la lectura se ha ido desvaneciendo, desde que el sistema
capitalista comenzó a utilizar las telecomunicaciones como fin para manipular
masas y así mismo integrarlos a su ideología partidista con fines
maquiavélicos.
En todo caso,
si la sociedad es tan dependiente de una televisión o una computadora, ¿Por qué
no utilizar los servicios que brindan las redes sociales? O ¿Por qué no
investigar o consultar páginas en línea, que brindarán información más concreta
a la que las televisoras prestan? No es necesario quedarse enajenado en un
mundo de creaciones ficticias, que si continúa así, el futuro de nuestro país
no tendrá mentes capaces de hacer avanzar a la mediocridad que el sistema capitalista ha ido creando.


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